No sólo duelen los golpes: la violencia machista en las aulas (Combate Estudiantil – Noviembre 2014)

 
maltratoNoviembre es el mes contra la violencia machista, como es sabido por los medios de comunicación y por las numerosas manifestaciones que el día 25 salen a la calle a protestar contra este cáncer que año tras año se reproduce, alimentado por un sistema profundamente discriminatorio para la mujer (sistema patriarcal) y para la clase trabajadora, siendo las mujeres pertenecientes a esta clase y en concreto las extranjeras uno de los grupos sociales más atacados.

Pero es necesario recordar que la violencia machista no es sólo doméstica, no es únicamente que un marido de mediana edad mate a ‘’su mujer’’, sino que también es un fenómeno que se reproduce en las pandillas de amigas y amigos, en las aulas, en los centros de trabajo etc., y que no sólo se refiere a la violencia física, sino también a la social y psicológica. En los últimos tiempos, este tipo de violencias contra las mujeres han aumentado significativamente entre las y los adolescentes, lo cual es muy preocupante y tiene una explicación concreta.

El gobierno del Partido Popular y los distintos partidos que actualmente siguen las políticas de ataque contra las mujeres con la excusa de la crisis, están provocando que las nuevas generaciones vuelvan a desandar el camino (que ya de por sí fue corto) andado en temas de igualdad y emancipación de la mujer. De ello son buena muestra las medidas que se quieren implantar, por ejemplo, desde la reforma judicial que, entre otras, considerará las amenazas y coacciones a mujeres por parte de hombre como simples faltas leves.

Asistimos pues a un nuevo repunte de los ataques machistas hacia las mujeres de todas las edades, pero especialmente en la adolescencia. Sigue siendo repugnantemente normal ver cómo en los institutos se insulta a las mujeres por su aspecto físico, por el número o tipo de relaciones sexuales que practican, o por su manera de vestir, a la vez que son tratadas como un objeto sexual en estos mismo espacios (cosa que la televisión apoya fielmente).

Relaciones de pareja adolescentes en las que el hombre intenta controlar a través del whatsapp en todo momento a la mujer, en las que él dice u opina sobre cómo debería vestirse ella, en las que la niña debe dejar de tener un círculo de amistades para dedicarse a él mientras que a la inversa nunca se plantea etc., son graves muestras de cómo hoy en día el machismo en las aulas y en la juventud no está nada superado.

Para combatir la violencia machista y el sistema patriarcal, tanto ellas (a través de la denuncia y la organización) como ellos (a través de la denuncia también y, sobre todo, de la concienciación de no deber comportarse de forma machista en sus espacios cotidianos) deben pelear en el instituto, en la universidad, en el barrio y en el centro de trabajo para que el feminismo sea un movimiento real y organizado.
 

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